Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2019

Dos instrumentos

Imagen
A lo largo de mis trece años como miembro de una orquesta profesional he vivido la experiencia como si fuera dos personas completamente diferentes. Por un lado, el violín. Empecé a tocar desde niña, en orquestas y encuentros juveniles, viajando y conociendo otros lugares y otros músicos. Aprendí jugando. Pasábamos horas enteras en los pasillos del CEM, hombro con hombro, jugando y tocando, escuchando apenas nuestro propio instrumento. Aprendimos juntos, entre amigos, despacio y sin prisas, mientras nuestra técnica, oído y gusto se desarrollaba a la par de nuestro conocimiento. Por eso, cuando entré a la OFECH, a mis 19 años, sentía que estaba lista para afrontar cualquier repertorio que me pusieran, y en cierta forma así fue, porque en mi proceso de aprendizaje no era tan consciente de mis errores y faltas, y así mi gusto fue creciendo junto con mis habilidades. No puedo recordar la última vez que me puse nerviosa en un concierto, ir a tocar se volvió rutina (a menos que el progr...