La docencia y yo, parte I - Paulo
He trabajado como maestra de violín varias veces a lo largo de mi carrera, primero en la primaria de la URN, cuando ni siquiera había cursado la licenciatura. Después en un programa del entonces llamado ICHICULT, unos meses en el Conservatorio y en un par de ocasiones en programas de orquestas infantiles... Y debo confesar que siempre lo sufrí. Antes de que piensen que soy una mala persona, déjenme tratar de explicarles lo que sentía: en casi todos los casos me tocaba trabajar con grupos de más de diez alumnos, de diferentes niveles y con diferentes capacidades; sé que son muchos los maestros que trabajan en estas (y peores) condiciones y los admiro por tener logros a pesar de esto, pero yo simplemente no podía. Tratar de revisar y corregir la técnica, afinación y sonido de uno de los alumnos, mientras en el mismo salón están tocando otros diez, contando únicamente con cinco o diez minutos era abrumador; además siempre había un programa que seguir y obras orquestales que ejecuta...