Ni una menos
- Voy a llamar a la policía... ¡suéltala ya, o llamo a la policía!
Durante mucho tiempo me estuve preguntando a mí misma si sería capaz de hacer algo, frente a alguna situación de peligro hacía mí, o hacía otras personas. Hace una semana tuve la oportunidad (desafortunadamente) de averiguarlo.
Iba manejando hacia mi casa, alrededor de las doce y media de la noche. Había tenido concierto ese día y después había ido a cenar a casa de unos amigos. Vi a la pareja de lejos, como una escena de película, o un video de esos que la gente sube a las redes y te preguntas ¿Por qué no hacen nada?. Primero pensé "espero que estén jugando", pero conforme me acerqué me di cuenta de que no. Eran un señor y una señora forcejeando a la mitad de la calle, ella retrocedía cediendo ante el peso de él, hasta que llegaron a la banqueta y él la estrelló contra la pared.
Me estacioné dudosamente en contra esquina (culito pero sanito, dice Franco Escamilla), dejé el carro en marcha, me bajé, y observé un poco la escena; estaban ellos dos, un ciclista (que se fue rápidamente cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando) y yo, fuera de eso la calle estaba vacía.
- ¿Estás bien? - pregunté gritando
- Sí, señorita, estamos bien - respondió el sujeto
- A ti no te estoy hablando, le estoy preguntando a ella... ¿Estás bien? - me temblaban las piernas.
silencio
- Voy a llamar a la policía - ahora sí que me dirigía a él, saqué la navaja que siempre cargo en mi bolsa.
silencio
- ¡Suéltala ya, o llamo a la policía!
el sujeto pareció titubear
- Estoy llamando a la policía en este momento
Marqué al 911 y me respondieron rápidamente. Ahí fue donde empecé a patinar, me temblaba la voz, me trabé y no supe ni cómo describir la escena, afortunadamente el sujeto se alejó rápidamente cuando vio que iba enserio, porque la operadora debió pensar que era una broma y no me hizo mucho caso.
Colgué cuando el sujeto ya se había perdido entre las casas. La señora se acercó conmigo, llorando y temblando y me abrazó, y yo no supe qué hacer.
- ¿Estás bien?, ¿Estás herida? - pregunté
- Estoy bien
- ¿Quién era él?, ¿Lo conocías?
- Mi ex pareja
...
...
- ¿Quieres que vayamos a poner una denuncia? yo te acompaño
- No
- ¿Estás segura?
- Sí
- Bueno, y ahora ¿Qué hacemos?
- No sé
- No te puedo dejar aquí así, ¿te puedo llevar a tu casa o con un familiar?
...
- Vamos, súbete, yo te llevo
...Y se subió
Ya que íbamos en camino me entró el pánico, hemos escuchado tantas historias de montajes que arman los grupos delictivos para atraer a víctimas potenciales, en su afán de ayudar. Me preocupé y le mandé un audio a mi novio, diciéndole que ya iba para la casa, que llegaba en cinco minutos, que sólo me iba a desviar un poquito, pero que le mandaba mi ubicación en tiempo real, que estuviera al pendiente. Colgué y saqué la navaja de la bolsa una vez más, en esta ocasión procurando no llamar la atención, sólo "por si acaso".
Los minutos se me hicieron eternos, pero llegamos. Le pregunté su nombre y se sorprendió, pero me dijo cómo se llamaba (aunque ya no lo recuerdo), se bajó del carro y me mandó un beso a través de la ventana, seguido de un "Gracias" que vi, pero no alcancé a escuchar.

Comentarios
Publicar un comentario