Las bromas de mi mami
Mi mamá se compromete con cada broma que hace. Aquella ocasión en que vino el tenorazo Plácido Domingo, ella anduvo diciéndole a todo mundo que estaba emocionada por escuchar a Plácido Domínguez nada más para ver la expresión en sus caras y se retiraba sin darles oportunidad de corregirla. Otro día andábamos en una tienda de artículos de construcción y muy decidida y sin vacilar fue a preguntarle a uno de los empleados si podía ayudarla porque estaba buscando quesito con jamón. Yo, a lo lejos, solté la carcajada, pero ella mantuvo su expresión indiferente frente a la desconcertada cara del muchacho. Al final él le explicó que en ese establecimiento no vendían alimentos y ella por fin se rió, y ambas nos reímos mucho recordando la anécdota.
¡Qué razón tienen quienes dicen que cuando crecemos valoramos más a nuestros padres! Ahora busco cosas que me acerquen a ella, o que me la recuerden. Tengo, por ejemplo, esta costumbre de usar calcetines divertidos, de colores, de caricaturas, de animales; y cuando ando por la calle recuerdo que los traigo puestos y que la gente no tiene idea, así que me acuerdo de mi mamá y me río, "Ella apreciaría el chiste".


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